DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Disparo al corazón

Día 123

"Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Juan 6:67-69).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 73:25; Hechos 4:12; 1 Corintios 3:11; 1 Juan 5:11-12.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Después de la multiplicación de los panes, Jesús declara que Él es el verdadero Pan. Jesús invita a la multitud a alimentarse de Él, lo malentienden, lo juzgan. Jesús da sólo una opción, colocar la fe sólo en Él y no depender da nadie más. En otras palabras, morir a sus "seguridades". Éstas son palabras duras y difíciles ("Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?"). Muchos discípulos se “achican” ante la circunstancia y se van ("desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él").

Ahora Jesús llama a los más íntimos, y lanza una pregunta directa al corazón. Es una pregunta sin rodeos. Es una pregunta que exige: Irse o quedarse. No hay dos caminos, Jesús es el único camino: "¿Queréis acaso iros también vosotros?" Hoy nos pregunta lo mismo. ¿Por qué me siguen, por los beneficios que hay en el Reino, por el populismo de las masas, por las garantías eternas?

Sólo hay una respuesta: Señor no hay dónde más ir sino a ti. Pedro le da al clavo cuando contesta: "Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente".

La respuesta tiene dos claves: (1) Jesús es el único que satisface con vida real ("Tú tienes palabras de vida eterna"); (2) y creer en Jesús como el único Libertador ("Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente"). Es bueno que Jesús nos dispare al corazón, dejémonos alcanzar por su amor y confrontación.