DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Bendita Identificación

Día 12

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 7:14; Mateo 1:20-23; 1 Corintios 15:47; Gálatas 4:4; Filipenses 2:6-8; Hebreos 2:14
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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El Verbo, la Palabra de Dios, Jesús, el por siempre Eterno, sin comienzo y sin fi n, fue hecho como uno de nosotros, ¡fue hecho carne!

“Fue hecho carne” habla de la acción de Dios al presentarse a sí mismo en la forma en que pudiéramos fácilmente relacionarnos con el Padre.Jesús es la expresión, el Verbo y la Acción del Padre.

A través del Espíritu Santo, Dios se hizo carne y nos demostró cómo una persona llena de Él puede vivir victoriosamente sobre el pecado dependiendo enteramente del Padre.

Jesús, la segunda persona de la Trinidad, Dios hecho carne, adoptó voluntariamente mis limitaciones, mis tentaciones, mis tristezas, mi incapacidad, mi vulnerabilidad, mi existencia y se identifica conmigo.

Él vino a este mundo y aunque seguía siendo Dios, Él se despojó de todo lo que lo diferenciaba de nosotros: se despojó de su omnipotencia, su omnipresencia, hasta de su infinitud, para poder ser como cualquiera de nosotros, pero sin pecado.

Jesús fue engendrado en la virgen María por medio del Espíritu Santo y nació, creció y vivió como todos nosotros. Y como dice Colosenses, Jesús es la imagen del Dios invisible.

Leemos en Filipenses 2:5 al 8: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.