DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La Persona y la acción clave

Día 119

“... Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí...” (Juan 6:43-46).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 11:10-13; Juan 5:19; 5:26.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús diagnostica el problema de los murmuradores: ¡No están orando! “Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”.

La murmuración es el producto de oírse a sí mismo, en vez de oír al Padre. La murmuración sucede por centrarse en uno mismo, por vivir en forma egoísta, buscando sólo lo que satisface.

Vemos cómo Juan el Bautista tenía comunión con el Padre. En Juan 1:33 dice: “Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo”.

En Lucas 2:26 leemos acerca de Simeón: “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor”. Estas personas estaban en contacto con el Padre, por eso cuando vieron a Jesús, lo reconocieron como el Salvador, el Mesías. Para ellos no había sombra de duda y mucho menos murmuración.

Si le pedimos al Padre, si lo buscamos de todo corazón y si estamos atentos a sus palabras, Dios Padre nos guiará a Jesús: "Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí".

Sólo Jesús es quien ha visto al Padre, por lo tanto sólo Él nos puede guiar al Padre: "No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre" (v. 46).

Hoy es el día para buscar a Dios, de hablar con Él y de escuchar su voz a través de la oración y de la lectura de su Palabra.