DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Juicio a ciegas

Día 118

"Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?" (Juan 6:41-42).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 6:9-10; Marcos 6:3; 1 Corintios 2:14; 2 Corintios 4:8; Hebreos 11:25-27.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Conozco a mi esposa y la amo. Conozco a mis padres y los amo. Conozco a mis hermanos y los amo, pero ¿cómo puedo amar a quien no conozco? Los judíos mencionados en este pasaje creían conocer a Jesús, lo cual es aún más peligroso, porque murmuraban contra Él sin saber contra quién se oponían y sin conocer a fondo los detalles de su encarnación.

¿Por qué los reyes magos que venían del oriente investigaron acerca de la verdad, acerca de las profecías, acerca de Jesús y viajaron por muchos días para honrarlo, adorarlo y reconocer su soberanía?

En Hebreos 11:27 leemos: “Por la fe [Moisés] dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. ¿Cuáles son las razones por las que muchos de los profetas y personas aún desde años antes de que viniera el Mesías, ya sabían quién era Cristo y otras personas que aun esperándolo no lo reconocieron? Tenemos el poderoso testimonio de Simeón y de Juan el Bautista, pero por otro lado, tenemos el rechazo y condena de algunos de los judíos.

Creo que una de las respuestas es que tenían mucha información acerca de las leyes de Dios, pero no lo estaban buscando con todo el corazón. Porque la persona que busca a Dios de todo corazón, lo encuentra.

Son personas que están ciegas espiritualmente. No notan que a su lado está Aquél que puede satisfacer las necesidades más grandes: el perdón, la presencia de Jesús en sus vidas y la vida eterna.

Que nuestro corazón permanezca sensible y atento a las verdades de la Palabra de Dios.