DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Enfocado

Día 117

"Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero" (Juan 6:39-40).
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Lecturas adicionales:

    Juan 7:38; 17:3; 2 Pedro 3:9.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Aquí hay una ecuación:    "Es la voluntad del Padre" (v. 39)... "esta es la voluntad del que me ha enviado" (v. 40) = "todo lo que me diere”, no se pierda (v. 39)... "todo aquél que ve al Hijo, y cree en él" (v. 40) = "lo resucite en el día postrero" (v. 39)... "tenga vida eterna".

El corazón de la ecuación es: "todo aquel que ve al Hijo y cree en él" (v. 40).

La voluntad de Dios es que al mismo tiempo que vemos al Hijo, a Jesucristo, también creamos en Él.

Jesús dijo: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8).

¡Ver y creer! están relacionados con tener un corazón limpio. Y tener un corazón limpio depende de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, santificándolo por completo.

Para recibir el Espíritu Santo se requiere una obediencia radical a todo lo que la Biblia y Dios nos dice: "Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad..." (Juan 14:14-17).

Este pasaje nos muestra el corazón misericordioso y lleno de amor de Dios por la humanidad. Su voluntad es que nadie se pierda. Dios entregó a su Hijo por nosotros y su Hijo entregó su vida.

Hoy día no puedo ver a Jesús con mis ojos físicos, pero sí con los de mi mente y corazón. Hemos recibido respuesta a nuestras oraciones, consuelo, milagros, paz y bendición tras bendición. Cumplamos con nuestra parte, para que otros también puedan ver a Jesús.