DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Multitudes versus discípulos

Día 100

“Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos” (Juan 6:1-3).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 9:36-38; 28:18-20; 6:5; Marcos 1:35-36; 6:46; Lucas 9:28; 22:39.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Después del discurso de Jesús a quienes estaban en desacuerdo con la voluntad de Dios, y que no estaban interesados en el reino de Dios, sino en sus propios intereses, se dedica a su ministerio. 

Para Jesús, las multitudes son importantes, aunque tal vez lo sigan por interés personal, buscando alivio a sus necesidades. Lo cierto es que Dios utiliza las necesidades de las personas para acercarlas hacia Él: “Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos”. 

Dios está interesado en las multitudes pues es allí donde están los seguidores, los discípulos que tomarán el modelo de Jesús. Ellos vivirán radicalmente transformados y se convertirán en “hacedores de discípulos”. 

A pesar de que Jesús ama a las multitudes y de todo corazón quiere satisfacer sus necesidades, su enfoque principal son los discípulos. Un discípulo es un seguidor que se convierte en un experto en todo lo que su maestro es, dice y hace. Realmente se identifica de tal manera con su maestro que Jesús llega a ser el modelo, el patrón de su vida, su servicio y su ser. 

Es interesante que Jesús “subió a un monte, y se sentó allí con sus discípulos”. Cuando estudiamos en la Biblia los personajes que siguen radicalmente a Dios, y cuando estudiamos a Jesús, es en el monte en donde van a buscar a Dios. Allí está el clóset de oración. Allí está la comunión con Dios. Jesús lleva a sus discípulos al monte para demostrarles que la verdadera identificación con Dios se logra sólo por medio de la oración.