DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La Voluntad de Dios es que Seamos sus Hijos

Día 10

“... A los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).
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Lecturas adicionales:

    Marcos 1:14-15; Romanos 3:23; 6:23; 1 Juan 3:9; Apocalipsis 3:20
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Ser hijo de Dios es un privilegio, no es un derecho nuestro, pues perdimos este derecho al ser pecadores. Ser hijos de Dios es la voluntad de Él.

La voluntad de Dios es que todos sean hijos de Dios (ver Juan 3:16). Él ama de tal manera a todas las personas que envió a Jesucristo a morir en la cruz por todos.

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, Dios nos llama a un verdadero arrepentimiento y a la conversión. Abandonando el pecado y comenzando a vivir una vida limpia y pura delante de Dios.

“Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jeremías 4:14).

Nadie puede ser hecho hijo de Dios por medio de sus buenas obras, ofrendas, sacrificios personales, etc.

Y en el Nuevo Testamento, Jesús nos llama a convertirnos al evangelio y a venir a Él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Una persona llega a ser hijo de Dios cuando:
  •  Cree que Jesucristo es el hijo de Dios y que Él dio su vida para salvarlo.
  •  Está dispuesto a que Jesús tome el control de toda su vida y le permita que venga a su vida y rearregle todas sus prioridades y su vida.
  •  Comenzamos a buscar los intereses del reino de Dios y no nuestra voluntad.
  •  Confiesa sus pecados y está dispuesto a no pecar más, se arrepiente y deja los malos caminos.
  •  Es entonces que el Espíritu Santo se posa sobre la persona y engendra a Jesús en nuestros corazones.